Desde el inicio de la elaboración, el oxÃgeno está presente de una forma espontánea y descontrolada, participando en acciones positivas y negativas. Sin este contacto no serÃa posible muchas de las reacciones que contribuyen a la estabilidad y calidad del vino. El control del enólogo del contacto del oxigeno con el vino se ha perfilado como una interesante herramienta que protege, perfecciona y mejora cualitativamente las elaboraciones. Agrovin propone una gestión integral de oxÃgeno con los equipos:
Dosificación precisa de oxÃgeno en vino mediante la técnica de microoxigenación. Permite controlar la cantidad de oxÃgeno a introducir en cada momento. Esta herramienta enológica se puede utilizar:
• Entre fermentación alcohólica y fermentación maloláctica, favorece la polimerización de antocianos y taninos, y mejora la estabilización colorante.
• Crianza sobre lÃas, evita los procesos reductivos provocados por la lisis de las levaduras.
• Eliminación de compuestos azufrados no deseados, evita problemas de reducción posteriores.
• Eliminación de taninos agresivos (verdes, secantes), ayuda a las polimerizaciones cruzadas de taninos que conllevan a una disminución del carácter amargo o astringente.
Eliminación selectiva de oxÃgeno antes del embotellado. La evolución del vino embotellado está relacionado con la presencia de oxÃgeno. (ver+)
Cada miligramo de oxÃgeno disuelto es capaz de oxidar 4 miligramos de dióxido de azufre. Vinos con bajo contenido de dióxido de azufre pueden sufrir fenómenos de oxidación indeseable, apareciendo notas de evolución y cambio en la tonalidad (pardeamiento, tonos cebolla, teja). Si se elimina el exceso de oxÃgeno disuelto antes del embotellado la vida del vino se prolonga en botella